El país en el centro de las decisiones
En las últimas semanas, el país ha servido de sede a diferentes conferencias de carácter internacional en las que se discuten los más latentes y preocupantes problemas que amenazan la estabilidad económica y social.
Tuvimos la conferencia mundial sobre Haití, más adelante las conferencias regionales de jefes de policías y organismos de inteligencia del Caribe, luego la de los jefes de Marina o Defensa Naval de esta región, Estados Unidos y Canadá, y actualmente la de los vicepresidentes de Centroamérica.
Igualmente, la reunión de ministros latinoamericanos para tratar sobre la salud reproductiva, aparte de seminarios y pequeños foros de instituciones sociales, científicas, educativas y culturales en los que se examina una variedad de temas comunes a nuestro hemisferio.
Esta confluencia de eventos revela que hay interés permanente en nuestros países en abordar, de manera conjunta, los aspectos críticos que representan la drogadicción, el narcotráfico, la delincuencia, los cambios climáticos, las epidemias y los impactos de la interacción cultural a la luz de la globalización.
No hay dudas de que estos escenarios acreditan al país como un apropiado centro para este tipo de conferencias y reuniones a todos los niveles, y obligan a reforzar las infraestructuras y servicios que desde el punto de vista turístico brindan el contexto adecuado para las mismas, más allá de los beneficios directos que produce a los que participan en los montajes de los eventos o a las sociedades que se nutren de las decisiones tomadas en tales foros.
Estamos en el centro de una dinámica en la que América Latina se mira y se revisa en todos sus ángulos y busca salidas a sus problemas más cruciales, sin excluir ningún área de interés humano.