Un ejemplo de heroísmo
Una nueva tragedia enlutó a España el pasado miércoles, y de paso a otros varios países.
Trece personas de origen latinoamericano perecieron cuando un tren los arrolló en la ciudad de Barcelona, y otros tanto resultaron heridos en un accidente que tiene visos de imprudencia.
En ese momento en que casi por instinto el ser humano busca protegerse, un joven dominicano arriesgó su vida para tratar de salvar a los infortunados que ya se encontraban en los rieles, literalmente a merced del embate de la máquina cuyo conductor no pudo detener a tiempo.
Nuestro compatriota, según han reportado las agencias internacionales, avanzaba a la salida de la estación cuando notó que el tren se acercaba y que varias personas cruzaban por el lugar. Su enorme valor hizo que varios de los que pudieron haber muerto ese penoso día subieran al andén para evitar que fueran arrollados.
Las autoridades españolas, por lo que recogen las agencias, no han dado a conocer el nombre de este dominicano valeroso, aunque se sabe que resultó herido y que se encuentra actualmente en un hospital, el Sant Boi de Llobregat, recuperándose de sus lesiones.
Las lecciones de heroísmo y de coraje, de desprendimiento y sacrificio puestas de manifiesto por este dominicano nos llena de orgullo ya que en él reconocemos el espíritu de solidaridad que caracteriza a nuestro noble pueblo.
Pero además, es un aliciente porque nos muestra fehacientemente que a pesar de la indiferencia existe aún en la humanidad esa llama que nos induce a dar la vida por los otros.